Oportunidades Musicales

Una Perspectiva Económica

Música, arte de las musas para los griegos, y para la mayoría de la población algo imprescindible en sus vidas. Ahora bien, ¿qué valor tiene el músico, quien conoce y ejerce el arte de la música, en nuestra sociedad? Muchas veces ese valor es tan bajo que parece inexistente. Sinceramente, ¡cuánto error!

Me presento, me llamo Daniel, nací en Valladolid en el año 2000 y llevo doce años tocando el Oboe, ya saben, instrumento de viento madera, doble lengüeta y todo eso. Actualmente estudio en el Conservatorio Superior Katarina Gurska de Madrid. Mi propósito es hablar desde mi experiencia en el mundo de la música orientando los artículos hacia el sector económico.

Volviendo a la pregunta del inicio, ¿acaso en España seguimos viviendo en una especie de siglo XVIII, donde el valor de los músicos se equipara al del servicio doméstico? Pongamos un ejemplo: este año se celebran los 250 años del nacimiento de Beethoven, de quien se admira no sólo su genialidad como compositor, sino el convertirse en el primer músico autónomo que llegó bien a fin de mes. Dicho ésto, ¿de qué sirve el ejemplo que nos dejó Beethoven si en países como España se pone traba constante a la emancipación del músico?

Todas estas cuestiones se reivindican desde hace tiempo en algunos sectores del panorama cultural, especialmente el cine. Todos conocemos las reivindicaciones de las galas anuales de los Goya, pero al final lo único que consiguen es fortalecer la industria y empobrecer el arte, ¿no es absurdo? Yo propongo que crezcan ambas, ahora bien, ¿cómo?


Para entender mi propuesta hay que tener en cuenta lo siguiente:

– La música de escuela, o, como se suele decir, la música clásica, depende, como cualquier arte elevado, de una inversión previa cuantiosa, que de primeras puede asustar, pero que paga con creces al final.

– España, lo crean o no, es uno de los países europeos con mejor formación musical. Ello se debe a que ésta es muy completa y produce algunos de los intérpretes, compositores, directores e investigadores más espectaculares, de hecho, nuestro país es uno de los que más profesionales de gran calidad exporta al extranjero.

– La inversión pública llega hasta donde llega, y, es un error de concepto pensar que, como la música es de interés general, ha de venir financiada por el estado o por entes públicos. De ahí la importancia de la inversión privada, que supone la diferencia entre el sonido o el silencio, el enriquecimiento cultural de las urbes o el enfriamiento social de las mismas.

– El problema reside, en mi opinión, en que existe una recalcitrante visión del músico como un nini permanente, cuando en realidad, el músico, por lo general, tiene una vida laboral muy sana en la que desarrolla una labor constante de reciclaje y de búsqueda de oportunidades. Por eso motivo precisamente, es muy importante no descuidar la creación de oportunidades laborales para nosotros.


Una vez dicho lo anterior, mi propuesta es sencilla, de hecho, es la alternativa que lleva presentando el sector musical desde el inicio de la pandemia: inviertan en música de cámara, un formato musical que es seguro, más barato de producir, más cómodo y más flexible en la gestión de repertorio, integrantes y presentación al público.

Sean valientes. El sector de la música se reinventa, ha cambiado: donde antes se tocaban obras grandes y fastuosas, ahora se toca en grupos reducidos de hasta nueve integrantes sin perder calidad. El éxito espera a aquellos que se arriesgan.

Me despido por hoy esperando que les queden ganas de mi próximo artículo en el que explicaré algunas de las propuestas interesantes aún por realizar.


Les invito a escuchar esta pequeña recomendación de música española para salir de su zona de confort.

Música de los s.XV-XVI:

– Más Vale Trocar (Juan del Enzina)

– Triste España Sin Ventura (Juan del Enzina)

Música del s.XVII:

– Tiento y discurso de segundo tono (Francisco Correa de Arauxo).

Música del s.XVIII:

– Sinfonía nº5 (Ramón Garay)

– Concierto nº1 para dos Órganos (Padre Antonio Soler)

Música del s.XIX:

– Iberia, libro 1 pieza nº3 «Corpus Christi en Sevilla» (Isaac Albéniz)

Música del s.XX:

– El amor brujo (Manuel de Falla)

– Danzas Fantásticas (Joaquín Turina)

Música del s.XXI:

– Concierto para piano nº3 (Albert Guinovart) (2019)